Historia de la Subrogación de Monica

Misión Imposible 2

En mi última hoja informativa leyeron sobre la primera experiencia de subrogación de Mónica y como su pobre esposo, Lennie, tuvo que conducir como un cohete en medio de la noche para llegar 10 minutos antes de que Gerard naciese. Bien, la imagen es la siguiente: Helicóptero de Salvamento vuela desde Wildomar hasta San Diego. No se preocupen, no fue una emergencia de vida o muerte, pero la historia es no obstante muy interesante y la quiero compartir con ustedes.

Mónica sufrió algunas complicaciones en el embarazo y le hicieron guardar cama hacia la mitad de su embarazo de gemelos. Cuando pregunté al Doctor cuanto tiempo pensaba que debería guardar cama, afirmó: “Hasta que dé a luz”. Dejé a Mónica y a Lennie para que conversaran a solas sobre ello ya que definitivamente les alteraría sus vidas. Mónica trabajaba a tiempo completo, tienen dos niños, etc. Después de un rato volví a la habitación del hospital y vi lágrimas en los ojos de los dos. Les pregunté qué querían hacer. Se cogieron las manos y Mónica respondió: “Lo que tengamos que hacer para que estos niños sobrevivan. Tengo que hacer lo que su mamá hubiera hecho si estuviera en mi lugar. ¿Cómo puedo hacer menos?. Les hicimos una promesa y no la vamos a romper”. De modo que comenzaron los meses de guardar cama.

Ya que no sabíamos cuando Mónica daría a luz, los Futuros Padres vinieron a California a esperar el nacimiento de sus niños. Entonces, una vez que llegamos a las 26 semanas de gestación, los doctores de Wildomar quisieron que el cuidado de Mónica y los niños continuara en San Diego, donde están mejor equipados para el nacimiento prematuro. Ordenaron que se le trasladara al Hospital Sharp Mary Birch. El esposo de Mónica y la Pareja volvieron a casa para prepararse para el viaje a San Diego. Les dije que yo seguiría la ambulancia a San Diego y les encontraría allí. Al cabo de un momento fui a preguntar a la enfermera si la ambulancia llegaba, ya que había pasado un rato. “Oh, ¿No le han dicho nada?” me pregunta. “No podíamos disponer del personal necesario para el transporte en ambulancia por lo que hay un helicóptero que está en camino para recoger a Mónica”. Estaba segura de que bromeaba. Estuve buscando el equipo de la Cámara Oculta o algún signo de que era una broma. Nadie apareció.

Cuando se lo conté a Mónica, creo que ella también estuvo buscando el equipo de la Cámara. De pronto pudimos oír al helicóptero acercándose. Me agarró el brazo y dijo: “¡Te vienes conmigo!”. Pregunté a la enfermera si me era posible acompañar a Mónica y me contestó que eso era cosa del piloto. Necesitaba tener en cuenta el peso de cada pasajero y otras cosas. Sabía que tenía que decirle cuanto pesaba realmente puesto que la información ¡no era para mi licencia de conducir!. Consideró mis medidas y me dejó pasar. Estaba nerviosa, asustada incluso, per reconfortada pensando que volaría en la parte trasera centrando mi atención en Mónica. El temor volvió cuando el piloto me anunció que necesitaba que yo viajara en la parte delantera con él, ya que no hay sitio detrás con todo el equipo y personal. Quería gritar pero no lo hice, desde luego. Todo lo que dije fue: Calma, Bonito, Guau y unas pocas respuestas murmuradas. Me preguntaba si el piloto sabía que estaba asustada o si pensaba que ¡era solo una idiota!. En algún momento Mónica preguntó al paramédico si los pacientes suelen tener mejores vistas ya que ella era incapaz de ver nada de fuera. Respondió que, por lo general, los pacientes están inconscientes o gravemente heridos y no tienen conocimiento de que son transportados en helicóptero. “Oh” dijo de pronto, adoptando mi limitado vocabulario. Estoy feliz de poder informar que el vuelo fue muy suave y para nada como yo temía. Aparentemente, veo demasiada televisión ya que tuve una visión en las que nos movíamos arriba y abajo durante el trayecto y Mónica iba sujeta con correas fuera del helicóptero.

De todas formas, después de un mes de estancia en el “Hotel de la Sharp Mary Birch” donde Mónica recibió un cuidado maravilloso por parte del equipo, la experiencia se convirtió en un final con éxito.Los gemelos nacieron el 5 de Marzo del 2000 y finalmente en Mayo volaron a Europa para ir a casa con sus padres. Mónica y su familia hicieron muchos sacrificios durante todos esos meses pero nunca se han arrepentido de la decisión que tomaron ese día en el hospital.