Carol Weathers, mi historia personal

Carol WeathersMe llamo Carol Weathers, y quisiera compartir contigo una parte importante mi historia personal. Conocerás los motivos que me empujaron a ser Madre Subrogada. Y también cómo supe que mi misión en la vida iba a ser ayudar a cientos de parejas a vivir su sueño de ser padres con la ayuda de maravillosas Madres Subrogadas a través de mi compañía, Building Families, Inc.

Incluso siendo una niña de 10 años, pude sentir los problemas de la infertilidad dentro de mi propia familia. Según las estadísticas, 1 de cada 6 parejas sufre problemas de infertilidad, así que la probabilidad era alta. En aquel momento, era la 7ª de 7 hermanos. Uno de mis hermanos mayores y su esposa no podían concebir y decidieron adoptar para tener una familia. Después de una adopción fallida y una enorme angustia, tuvieron éxito al adoptar a dos hermosos bebés que ahora son dos adultos maravillosos de quienes soy orgullosa tía.

Viviendo esta experiencia con mi hermano y mi cuñada, me di cuenta de que había muchas parejas desesperados por tener una familia y que algunas no conseguían un final feliz como el de ellos. La adopción era y sigue siendo una buena opción para muchas parejas. Afortunadamente, ahora hay varias alternativas que una pareja estéril puede considerar para construir su propia familia.

Adelantando rápidamente algunos años, me casé con mi maravilloso marido John y vivimos en El Paso, Texas. Cuando me casé con John ya éramos una familia, ya que él tenía una hija, Laura, de un matrimonio anterior. Aprendí que no es necesario dar a luz a un hijo para amarlo incondicionalmente. Laura se convirtió en nuestra hija, me demostró lo maravillosa que es la maternidad y me hizo desear más hijos.

A principios de los 80 me topé con un artículo en la revista Life. Era acerca de dos mujeres distintas que con la ayuda de miembros de su familia, alcanzaron la maternidad. Una madre que ayudaba a su hija y una hermana que ayudaba a su hermana. Ambas historias eran casos de Subrogación, pero no lo llamaban así. No le dieron nombre, simplemente lo describieron como algo maravilloso. Me conmovieron tanto sus historias, que supe que permanecerían en mi memoria para siempre.

Entonces a mediados de los 80 un compañero de trabajo y su esposa tuvieron que someterse a tratamientos de infertilidad y todos nosotros les apoyamos en su lucha. John y yo decidimos que era el momento de aumentar nuestra familia y nos quedamos embarazados rápidamente, y en 9 meses el 18 de junio de 1986 nuestra hija, Jenny, nació pesando 3kg. Poco después de eso, todos en el trabajo celebramos la confirmación del embarazo de nuestro amigo y compañero de trabajo, pero tristemente sufrieron un aborto a las 19 semanas y tuvieron que hacerle a su esposa una histerectomía para salvar su vida.

Fue algo trágico. Entonces recordé repentinamente las historias que había leído en la revista Life algunos años antes y le dije a mi marido que debíamos ayudarles de esa manera. John se sorprendió por mi ofrecimiento y dijo que necesitaba tiempo para considerarlo. En poco tiempo, dijo que seria genial ayudarles, pero que era importante estar seguros de que podíamos hacerlo antes de decírselo, ya que ya habían sufrido mucho. Desafortunadamente, la ley de Tejas prohibía hacerlo. Afortunadamente, también tuvieron un final feliz adoptando a dos niños algunos meses después. Entonces John y yo decidimos completar nuestra familia. ¡¡El 16 de Noviembre de 1988 fuimos bendecidos con nuestro hijo, Johnny, que pesó 4Kg 100g!!

Tengo una gran fe en El Señor, así que en restrospectiva no me sorprende que a principios de los 80 me situara en este camino y casualmente terminara viviendo en la Capital Mundial de la Subrogación. Cuando me di cuenta que podría ser una madre subrogada y ayudar a una pareja de esa forma tan increíble, volví a comentarlo con mi marido. Aunque me ofreció su apoyo, admitió que le inquietaba bastante la idea. Me dijo que viendo cuánto quería a mis hijos, le preocupaba lo difícil que sería para mí no quedarme con el bebé. Traté de explicarle algo que todavía no había vivido, pero que estaba claro en mi mente y en mi corazón. Él respondió que no podía entenderme completamente, pero que confiaría en mí y me apoyaría al 100%.

Los niños eran todavía pequeños así que se les expliqué en términos muy básicos que Mamá iba a ayudar a otra mujer cuya tripita estaba rota y también quería ser mamá.

Mi pareja había tenido partos prematuros y habían perdido una niña a las 23 semanas de gestación. Me quedé embarazada de un bebé tras recibir la transferencia de 7 embriones (¡eso era normal en aquellos tiempos!). ¡¡Estábamos emocionados!! El embarazo fue muy similar a cuando estaba embarazada con mis propios hijos, excepto que tenía una Mamá con la que compartía todas las cosas que el bebé iba haciendo. Ella vino a todas mis citas médicas y compartió el embarazo en todos los aspectos que pudo. Yo sabía que ella tenía miedo de que algo fuera mal durante las 30 primeras semanas. Pero en cada cita médica, oír el fuerte latido del corazón de su bebé le daba la seguridad de que todo iba bien.

John no vino a ninguna de las citas médicas, pero mostró su apoyo de muchas maneras. Y cuando estábamos todos juntos en la habitación donde iba a ser el parto, creí ver en su cara un signo de alivio al saber que yo podía agarrar la mano de otra persona mientras daba a luz. Le dije al ginecólogo que quería que la primera persona que cogiera al bebé tras nacer fuese la Mamá. Nunca lo había podido hacer antes, ya que justo tras nacer las enfermeras se llevan muy rápido a los bebés. Así que, cuando nació la niña mi ginecólogo se la ofreció a su Mamá.

La expresión de los rostros de esos padres era increíble. Lloraban al mirar aquel pequeño milagro, pero ella dijo que no podía coger a su bebé en brazos aún. Decía que necesitaba una bata estéril, como la había necesitado en otras ocasiones anteriores. El doctor le dijo que todo lo que necesitaba eran dos brazos y se lo dió. Fue la imagen más hermosa. Fue en ese momento cuando mi marido John, se acercó a mí y me dijo al oído, “Lo he sentido. Ahora entiendo todo lo que me decías“. Ese fue un momento crucial en nuestras vidas. De alguna manera supe entonces que esto se convertiría en el trabajo de mi vida.

Y así ha sido. Building Families, Inc. es un negocio familiar en todos los sentidos. Mis hijos han sido parte de ella desde siempre. Laura congenió muy bien con las parejas, especialmente con las españolas. Jenny quería llevarme ante sus compañeros de colegio para explicarles lo orgullosa que estaba de mí. Johnny ganó un concurso de poesía cuando estaba en cuarto curso y escribió sobre mi programa de Subrogación, con la poesía: “¿Porqué mi mamá se merece un diamante?“. Ahora son todos adultos y aún aprecian mi trabajo y siempre me ayudan de la forma que pueden. John y yo hemos sido bendecidos con la vida que tenemos y estamos orgullosos de compartirla con tanta gente y miramos hacia el futuro contentos por todo lo que aún nos queda por compartir.